jueves, 6 de mayo de 2010

El cascabel de Juanjo

Los elfos son muy pequeñitos y brillan cuando se ponen contentos, pero nada seria de su encanto si no tendrían un cascabel en el gorro.
Sin un cascabel no son tan simpáticos ni alegres. Pero un día a Juanjo se le perdió el suyo. Era un día que nevaba, y como todas las mañanas Juanjo se levanto feliz como una perdiz, aunque no se sintió tan feliz cuando se dio cuenta de que su bonito cascabel no estaba en su sombrero verde.
Se desespero bastante, pues a ningún elfo se le había perdido su cascabel, lo único que se le ocurrió fue ir a hablar con la Reina de los elfos existidos y que quedaban por existir.
Al llegar allí Juanjo le dijo si le podría dar otro cascabel. La Reina le respondió que no y luego le explico que los cascabeles se lo dan a un elfo al nacer, y que este cascabel es para toda la vida, y si se te pierde seras un elfo amargado y triste. Juanjo se fue a su casa, triste, muy triste ( ya le estaba haciendo reacción ) y lo único que le animaba era cambiar las sabanas de su cama.
Y así lo hizo, pero al levantar la almohada ¡ se encontró el cascabel !
Desde entonces Juanjo intenta no ser tan despistado, y eso le ha merecido la pena, pues no se le ha vuelto a perder el cascabel.
--Ya sabes vigila tu cascabel porque las consecuencias son ......--

1 comentario:

  1. muy bueno y como todas las historias con una buena moraleja!!!

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